¿ES POSIBLE LA REUNIÓN DEL CABALLO SIN TENSIÓN EN LAS RIENDAS?

¿Se puede mantener la cabeza del caballo baja y su cuello arqueado sin el uso intenso de las riendas? La mayoría de jinetes europeos contestarían de forma negativa a esta pregunta. Desde hace muchos años la equitación europea nos ha enseñado a mantener la cabeza del caballo recogida con la ayuda de ferretería pesada en la boca, muserola, cierrabocas, tensión permanente en las riendas, riendas alemanas... 

Pero por más que se haya hecho así, cargar al caballo con todo tipo de impedimentas que no le permiten adelantar su cuello no es ni el único ni mucho menos el mejor y más rápido modo de hacerlo. En este vídeo de Western Pleasure para caballos Half Arabian (50% árabes) nos demuestran que se puede conseguir reunión estable a cualquier aire con las riendas relajadas. Trabajar con los ejercicios que hemos visto en "cesión al bocado" nos ayudará a mantener la posición de cabeza y cuello que estamos buscando. Pero atención, la postura no garantiza la reunión. 

La Reunión

Hablar de la reunión requeriría un completo y complejo artículo así que aquí y ahora no haremos más que un ligero esbozo de lo que es. Podemos definir la reunión como un estado de equilibrio entre el binomio caballo-jinete. Y podemos decir categóricamente que un cuello arqueado y una cabeza perpendicular al suelo no son necesariamente un estado de reunión. Es más, lamentablemente, la mayoría de las veces no acompañan en absoluto a un estado de reunión del caballo. Veamos qué es y cómo se consigue la reunión.

Propulsión trasera

Los caballos tienen propulsión trasera. Basta observar el tamaño y poder de la musculatura de la grupa, comparándola con la del pecho, para deducir que la mayor parte de la energía de la impulsión del caballo proviene de sus cuartos traseros. Para "reunir" al caballo, el jinete tiene que equilibrarse de tal modo que el caballo debe "recogerlo" con sus cuartos traseros, con sus pies. Para entender esto, imaginemos que participamos en una gincana y tenemos que hacer una carrera con un compañero cargado a nuestras espaldas. Para ello, cargamos con nuestro compañero sobre nuestra espalda sujetando con nuestras manos sus piernas. Si nuestra pareja se echa hacia adelante, deberemos adelantar nuestros pies para evitar caernos de bruces. Si nuestra carga persiste en echarse hacia adelante, tendremos que correr para evitar caernos. Por el contrario, si nuestro compañero se echa hacia atrás, tendremos que retroceder para evitar caernos. Del mismo modo, si cuando montamos a caballo echamos nuestro peso hacia atrás, el caballo deberá "recogernos" con sus pies para mantener el equilibrio. Para tener nuestro peso retrasado, debemos prestar atención en mantener el eje que forman nuestros hombros por detrás del eje que forman nuestras caderas. 

Un caballo "acortado"

Cuando el caballo debe "recoger" nuestro peso con sus pies, éstos alargan el tranco hasta debajo de nuestro cuerpo. De este modo, los cuartos traseros "se acercan" a los cuartos delanteros, arqueándose la columna vertebral hacia arriba. El caballo ahora es "más corto", está "reunido". De este modo, el ángulo de inserción del cuello con la espalda ha cambiado y el cuello del caballo debe forzosamente bajar, junto con la cabeza. Justo donde queríamos llegar. ¿Y cómo ayudamos al caballo a arquear su cuello y poner su cabeza perpendicular al suelo? Desde luego no lo haremos utilizando riendas alemanas, muserola, cierrabocas ni ferretería extrema. El mejor lugar para guardar todos esos elementos de tortura es en una buena hoguera.

Cómo conseguir el "cuello de cisne"

En el artículo "Un teléfono para hablar con tu caballo" vimos como con un estado de ausencia de tensión podemos conseguir que nuestro caballo entienda y ejecute nuestras órdenes. Para alcanzar nuestro objetivo actual utilizaremos la misma técnica. Deberemos partir, no obstante, de un estado de reunión pues es desde ahí que podemos construir esa bonita silueta que buscamos. La técnica de "cesión al bocado" funciona aquí de maravilla. Al aplicar tensión a la rienda, generamos una presión en la encía del caballo que es muy molesta y de la que él quiere librarse cuanto antes. Para ello, busca distintas reacciones y una de ellas será precisamente la que estamos buscando. Al más mínimo movimiento en la dirección de lo pretendemos la tensión de la rienda debe desaparecer abrupta e inmediatamente. La respuesta correcta del caballo ha sido fruto de la casualidad. Después de unos segundos de descanso (entre tres y cinco segundos) repetimos la operación. De nuevo tensamos la rienda y mantenemos la tensión hasta que el caballo mueve su cabeza en la dirección que deseamos instante en el que soltamos completamente la rienda. De nuevo la respuesta ha sido casual. Necesitaremos unas cuantas repeticiones más hasta que el caballo relacione inequívocamente su reacción con la relajación de la rienda, con la desaparición de la molestia. Desde ese instante, sin embargo, la reacción del caballo será mucho más rápida en cuanto haya entendido qué le pedimos y la tensión necesaria para la solicitud será cada vez menor. 

Si nos fijamos en el video, veremos como, especialmente en el momento que los caballos se dirigen a la pista, algunos jinetes dan suaves tirones a las riendas que ceden inmediatamente en cuanto el caballo adquiere la postura deseada. Ahora debemos pensar que la repetición y la práctica nos llevarán a la perfección. ¿Acaso no es así en cualquier actividad que hagamos? Eso sí, no busques atajos porque no existen.

Xavi Barrera.

xavi.barrera@countrymadrid.com

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